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Ética: se necesita un profesional de convicciones y principios


Miguel de Cervantes Saavedra: "Las honestas palabras nos dan un claro indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe"

En Latinoamérica se hace necesario pensar con seriedad en la redefinición de los perfiles universitarios de manera que se abran las puertas para formar a un profesional preparado intelectualmente para afrontar las necesidades, los desafíos y las circunstancias de la época y de los ámbitos geográficos, económicos, culturales y políticos en que deberá desempeñarse.
El perfil del profesional requerido hoy toca por los menos los siguientes aspectos:

Compromiso con la ética
Capacidad para la negociación de conflictos
Habilidades de liderazgo
Motivación hacia los resultados
Conocimientos sólidos y competencias plenas en su disciplina específica
Potencial como emprendedor y
Un ser humano en toda la extensión de la palabra.

A continuación se describe y analiza el primero de los enunciados propuestos con el fin de encontrar el perfil profesional acorde con las exigencias y los requerimientos no solo de las entidades universitarias sino del sector productivo y de un ámbito social interesado en alcanzar el progreso integral entendido éste como un estado en que se produzcan avances equilibrados entre lo social, lo humano, lo ambiental y lo económico.

Es necesario un profesional comprometido con la ética

El escritor francés Víctor Hugo nos ofrece una sentencia se cinco palabras que retumban hoy con enorme validez en todos los rincones del mundo: "Abrid escuelas para cerrar prisiones".
La educación alcanza vidas, transforma seres humanos y produce revoluciones pacíficas. Pero debe hacer énfasis en la formación de hombres de bien, comprometidos en primer lugar con los más altos valores y principios morales.

Desafortunadamente la buena educación no es plena garantía de para la obtención de seres humanos buenos y honrados. No fue un campesino iletrado el inventor de la bomba atómica ni de las armas de destrucción masiva. Y no fueron personas sencillas, simples y analfabetas las que el tirano empleara para causar dolor en el holocausto nazi.

Por ello el currículo universitario debe tener el cuidado de valorar el lado ético de las carreras y mostrar su preocupación por entregarle a la sociedad profesionales cuyos conocimientos serán empleados en la búsqueda constante del bienestar colectivo, en aliviar el sufrimiento de los más necesitados, en reposicionar la solidaridad como elemento vital para la convivencia y en lograr que la lealtad, el respeto, la tolerancia y la aceptación de las normas sean elementos siempre vigentes en el ejercicio de la profesión.

Antes de tomar una decisión, antes de aceptar un trabajo, antes de dar un paso importante en la vida, las personas deberían preguntarse si están teniendo un comportamiento acorde con la integridad y con el código de valores que le permita vivir en paz con su propia conciencia.
La universidad puede comprometerse con la formación de un ciudadano confiable y convencido de que el fin no siempre justifica los medios.

Voltaire escribió: "Los que creen que el dinero hace todo, suelen hacer cualquier cosa por dinero". Pues bien, un egresado universitario con una sólida formación ética ni hará todo por dinero ni se dejará seducir por los llamados seductores y perversos de la corrupción. Y la universidad debe asumir el reto, difícil pero posible, de educar a sus hombres y mujeres a la luz de sanos principios y valores.

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